El caso es que la medicina usa para tratar este problema, dos tipos de fármacos: los mucolíticos y los expectorantes. Los mucolíticos son los encargados de “romper” el moco espeso, haciéndolo más fluido. Son los más usados. Los expectorantes aumenta la cantidad de agua en las secreciones; esto hace que se vuelvan más líquidas y puedan expulsarse con más facilidad.
La eficacia de los expectorantes (incluidas las plantas) está condicionada por la ingesta de líquido del paciente. Es necesario mantener una hidratación adecuada para que los expectorantes alcancen su máxima eficacia. Para ello se aconseja el consumo de dos a tres litros de agua al día en adultos. Esto ayuda a impedir la desecación del moco bronquial y retrasa la formación de tapones bronquiales. Cuando hablamos del consumo de agua nos referimos al total de ingreso en el organismo, es decir, contando los zumos, caldos, refrescos, etc. Del total del agua consumida una buena parte debe ser caliente, en forma de caldos y sopas porque esto aumenta la eficacia del expectorante.
También es muy adecuado humidificar el ambiente de la habitación de forma continuada.
Lógicamente hay que suprimir el tabaco y evitar los lugares cargados de humos o de polvo
TOMILLO: Su uso está explicado entre las plantas antitusivas.
Decocción: Se ponen 5-6 hojas por taza
de agua y se hierven durante 2 minutos. Tomar dos o tres tazas al día.
En el mercado existen cápsulas para tomar 3 al día.
Baño de eucalipto. Se cuecen un puñado
de hojas en un litro de agua durante 2 minutos. Se tapa y se deja 10 minutos
más, se filtra y se añade el líquido resultante al agua caliente del baño.
Se debe evitar el consumo de la planta
(y sobre todo del aceite esencial) en casos de gastritis o úlcera péptica
debido a su efecto irritante sobre la mucosa que recubre al estómago. Por otra
parte, debido a que el aceite esencial puede ser neurotóxico, se debe tener
precaución en niños pequeños y en epilépticos, ya que puede aumentar la
producción de convulsiones.
La Agencia Europea del Medicamento
(EMA) acepta el uso tradicional del fruto de hinojo por vía oral como
expectorante.
Según la Comisión E del Ministerio de
dosis
o la ingestión de los frutos en dosis superiores a las recomendadas.
No se recomienda ingerir aceites
esenciales a las mujeres embarazadas ni a las que estén lactando.
PINO:
Es rico en
una esencia que posee efecto antiséptico y expectorante. Los
remedios con pino se usan sobre todo para mejorar bronquitis, sinusitis,
faringitis, traqueítis, procesos gripales e incluso asmáticos (está contraindicado
si el asma es alérgica).
Las
yemas se usan en forma de inhalaciones para facilitar la expectoración.
La Comisión
E acepta el uso de yemas de pino, aceite esencial de las hojas y el aceite de trementina purificado en el
tratamiento de afecciones catarrales de las vías respiratorias altas.
Infusión: de 20 a 40 gramos de yemas de pino por cada litro de agua; tres tazas al día.
Inhalaciones: Se hace una decocción con 1/2 kg. de yemas de pino en 2 litros de agua durante media hora; aspirar los vapores.
Aceite esencial: de 2 a 5 gotas sobre un terrón de azúcar 2-3 veces al día.
Cápsulas: de 1 a 3 al día.
Se
deben evitar dosis altas e inhalaciones prolongadas, porque podrían producir irritación
y nerviosismo.
No
usar el aceite esencial en pacientes con gastritis, úlcera gastroduodenal,
colitis ulcerosa, colon irritable, alteraciones renales o hepáticas, epilepsia,
o enfermedades neurológicas. Tampoco se debe usar en las personas con alergias,
especialmente respiratorias ni en las que son alérgicas a otros aceites
esenciales.
TUSÍLAGO: Se utilizan las hojas
en el tratamiento de enfermedades respiratorias (gripe, catarros, bronquitis).
La Comisión E aprueba su uso en los procesos
de las vías respiratorias que se acompañen de tos y afonía. También en faringitis.
Por su toxicidad hepática grave no se
debe usar más de 10-15 días.
NO ACONSEJO SU USO PORQUE EXISTEN OTRAS
ALTERNATIVAS IGUAL O MÁS EFICACES Y MÁS SEGURAS.



